
Hace unos días
comenté que se dejará de fabricar la película instantánea Polaroid, que con su invención trajo un nuevo género y una nueva estética en la fotografía.
Hablando justamente de este tema, en el gran sitio
The Online Photographer, nombran a un fotógrafo amateur, totalmente desconocido,
Jamie Livingston, que durante 18 años de su vida, hasta el día en que murió a los 41, sacó diariamente una Polaroid con su SX-70. Él se dedicó profesionalmente al cine publicitario y a los videos musicales, y el resto del tiempo sacaba Polaroids por puro placer, de las cuales se conservan más de 6.000.
Las fotos son buenísimas, excelentes retratos de su entorno, quizás el mejor photoblog que ví hasta ahora (y no es un photoblog). La vida cotidiana, los amigos, algunos viajes (incluída Bolivia en el 82, Europa, alguna playa). Podemos intuir amistades, noviazgos, hijos, enfermedades, felicidad, paz. Toda una vida resumida en imágenes.
Tienen el
zeitgeist que cargan los colores y el formato Polaroid, y algunas son muy fuertes de contemplar, sobre todo las de sus últimos días. Una prueba más, como si hiciera falta, de la estrecha relación entre la fotografía y la muerte.
Quizá también resulta fuerte ver plasmado de manera tan gráfica, esquemática, lo corta que es la vida, y como se reduce a un fluir de hechos simples, la mayoría intrascendente, hasta que un buen día se acaba, la máxima castración. El consuelo que transmiten estas fotos es la sensación de una vida
vivida.
La serie completa puede verse, ordenada cronológicamente, en un sitio que compiló pacientemente un amigo del fotógrafo:
http://addresszero.com/pod-html/




