miércoles, noviembre 22, 2006

La fotografía ha muerto

Joan Fontcuberta, referente del mundo fotográfico europeo, dió una entrevista polémica donde habla sobre el advenimiento de la foto digital:

El dilema entre la digitalización y la técnica de los profesionales de la fotografía sigue siendo pan de cada día en el medio comunicacional, especialmente porque se ha querido hacer un híbrido que nadie conoce con certeza y que ha trastocado la relación de los fotógrafos con la imagen.

Joan Fontcuberta: La fotografía reinventa la realidad

Caracas.- La aparición de los elementos digitales, no sólo en la fotografía sino en todos los ámbitos de la vida, ha supuesto una gran revolución mas «no creo que estemos evolucionando. La fotografía ha muerto; descanse en paz», expresó uno de los más importantes exponentes del arte de la imagen en el mundo hispano, Joan Fontcuberta.

«Ahora, nos encontramos con un medio híbrido que todavía no llegamos a conocer con certeza y que ha trastocado completamente toda nuestra relación con la imagen», señaló el fotógrafo y teórico catalán, promotor de un pensamiento crítico del arte, quien esta semana visita Caracas por segunda vez para impartir una serie de talleres dirigida a profesionales y a estudiantes en la Organización Nelson Garrido.

«La primera vez que entré al laboratorio, me pareció una experiencia mágica. Esas luces rojizas, ese ambiente de penumbra y, de repente, que en un papel blanco emerja una imagen de la nada, eso fue para mí una especie de experiencia epifánica, sobrenatural, que en ese momento me impactó y decidió que yo me dedicara a esa especie de alquimia», dijo.

Fontcuberta se mostró escéptico ante el futuro de la fotografía en el mundo digital, hasta el punto de considerar el nuevo método como una ruptura y vaticinar el emerger de un nuevo medio.

«El tránsito de la fotografía química, como una imagen latente, a una imagen inmediata digital lo considero poéticamente una pérdida, porque desaparece esa angustia expectante, tan poética y tan rica en simbología, que es la espera; en la espera se sublima el amor», afirmó.

La era de la sospecha

Fontcuberta, quien manifestó con orgullo que continúa trabajando la fotografía con el método tradicional, señaló que siente gran placer en cada momento que puede instalarse en su laboratorio y comentó que, según su criterio, los nuevos métodos digitales hacen dudar acerca de la veracidad de la imagen capturada.

Opinó: «Hoy en día, esa autoridad carismática que acompañaba a la fotografía, esa sensación de que era documento y evidencia, ha desaparecido. Ahora estamos en la era de la sospecha y de la duda, del escepticismo. Una fotografía ya no es una muestra irrefutable de aquello que ha sucedido; ya no es una transcripción literal del mundo real, sino que la entendemos como una imagen construida, maleable, que todo el mundo puede manipular, intervenir y tergiversar».

«En todos los hogares hay computadoras y con ellas es muy fácil manipular las imágenes, así que prevalece una cultura diferente, un protocolo de relación con la imagen fotográfica que es completamente distinto y que hoy se fundamenta en la desconfianza» , refirió.

Sin embargo, para este fotógrafo no todo es malo: «La fotografía digital ha aportado una serie de soluciones, plásticamente más elaboradas y económicamente más interesantes, así como ecológicamente» .

«A veces, me preguntan a quién beneficia la fotografía digital y suelo responder que principalmente a las gallinas, porque se ahorran de producir esos millones de huevos con cuya gelatina producíamos las películas y las emulsiones fotográficas», apuntó.

Fotografía de resistencia y rebeldía

Fontcuberta relató que aquella primera vez que vio emerger la imagen en el papel fue durante su época de liceísta, cuando un profesor de Historia del Arte les pidió a los alumnos fotografías hechas por ellos para ilustrar sus trabajos.

Fue ese docente quien hizo instalar en la escuela un pequeño laboratorio donde Fontcuberta disfrutó sus primeros momentos bajo la luz roja.

«Desde entonces, y poco a poco, he llegado a desarrollar un tipo de fotografía que estilísticamente viene marcando los avatares de mi vida. No escondo nunca que mi fotografía tiene un gran componente autobiográfico.

«Nací en Barcelona, en la España franquista en 1955. Por lo tanto, hasta la muerte del dictador, viví 20 años, los más importantes en la vida de cualquier persona, bajo un régimen de dictadura, con carencias de libertad informativa».

«Esa climatología política marcó mi sentido de resistencia y mi rebeldía y entendí que la fotografía es como un dispositivo ortopédico al servicio de una verdad, pero en realidad lo es al punto de vista detentado por un poder.

«Así que mi trabajo ha consistido en desmantelar ese dispositivo y mostrar cómo esas técnicas de persuasión obedecen siempre a unas voluntades, por lo tanto, la fotografía no es una simple transcripción literal de la realidad, sino una construcción intelectual de la realidad que responde a determinados intereses», explicó.

Fontcuberta resaltó que una de sus grandes motivaciones a la hora de hacer fotografías es revelarse contra aquello que se interponga entre la realidad y el individuo.

«La naturaleza es uno de mis motivos de inspiración. No me considero un fotógrafo dedicado a la representació n orgánica, pero la naturaleza ha sido el objeto de estudio de la ciencia y la ciencia ha sido una institución autoritaria que muchas veces se ha arropado el monopolio de la verdad.

«A mí me interesa combatir esos monopolios, enfrentarme a esas plataformas de poder que diseminan información y nos inculcan cultura, como, por ejemplo, la ciencia, también la religión, el arte, la política o cualquier disciplina que intente mediar entre nosotros y la experiencia del mundo», apuntó.

Asimismo, resaltó: «La fotografía es la célula primigenia de esta civilización de la imagen en la que estamos inmersos, pero, para mí, lo verdaderamente importante en la fotografía es que simboliza la lucha del hombre contra la tecnología. El fotógrafo puede acatar una determinada inercia o rutina, que procede del aparato, y puede aceptar ser un funcionario a su servicio o, por el contrario, puede revelarse contra él y convertirse en un artista».

Según el criterio de Fontcuberta, tres deben ser los aspectos a tomar en cuenta por los fotógrafos a la hora de iniciarse en este nuevo mundo de la imagen digital, que son los mismos requerimientos que él se aplica a sí mismo.

«Primero, la curiosidad, ya que sin eso no hay avance; segundo, la formación, porque aunque parezca mentira, para hacer buenas fotografías hay que leer mucho; y, por último, la honestidad, pues la fotografía es un medio que parece conducirnos a la verdad, pero la mayoría de las veces nos lleva a la ficción y a la falsedad, así que aunque la verdad no sea posible, sí es posible jugar limpio. Yo pediría que los fotógrafos jugaran limpio.-

1 comentario:

paula dijo...

no todo esta perdido, de ninguna manera, hay mucha gente que ve y fotografia desde este lado del mundo, por estos dias vi el siguiente blog que me parecio muy interesante.

hugovillalobos@blogspost.com